El nuevo desafío
Una
caminata, todos participamos. Un nuevo reto para acabar de la mejor forma el
InterCas. Luego de tomar un desayuno y prepararnos para la caminata, nos
dirigimos al colegio Villa Martha, para empezar la caminata. Todos estábamos
emocionados, ya que era la última actividad que íbamos a realizar, después de
estar 2 días trabajando arduamente para dar lo mejor de nosotros para los que
lo iban a recibir. Ese día todos cansados, emprendimos la caminata por grupos,
para poder darnos aliento en tan arduo camino, caminar por piedras, riachuelos,
para llegar a la ladera del Cerro Pan de Azúcar; un cerro que es tomado como
referencia para los habitantes de la zona. Este cerro, que tiene varias
leyendas y mitos; era el desafío de la mañana. Comenzamos con mucha cautela, ya
que la ladera era empinada, pero igual seguimos con la subida. Hubo un momento
donde faltaban ánimos y nos apoyábamos para seguir subiendo, y donde era
difícil subir, nos dábamos la mano para seguir subiendo como grupo y no como
individuos solitarios. De esta manera llegamos a subir el cerro y el
sentimiento de haberlo logrado fue emocionante, ya que era sentirse victorioso
con más de 100 amigos que junto a ti llegaron a conquistar la punta del cerro.
De esta manera nos tomamos varias fotos para evidenciar la hazaña que
realizamos como grupo, y lo que me causó alegría es que junto a nosotros, los
niños del colegio Villa Martha nos acompañaron en la subida, y al verlos decía,
ellos siempre han estado acá y saben cómo manejar situaciones como esta. Por lo
que al hablar con los niños, me decían que ya habían subido ese cerro varias
veces, y era “fácil”. Para ellos lo era, pero para nosotros se nos convirtió en
desafío, y lo cumplimos. La bajada fue más tranquila, pero igual o peor de
peligrosa, porque esa parte era más empinada. Algunas personas casi se caen,
pero los ayudábamos a levantarse, porque para eso están los amigos. Regresamos
al colegio Villa Martha, donde a pesar del cansancio, los niños nos esperaban
porque íbamos a realizar una actividad con ellos, donde cada uno tenía que
elegir a un niño para jugar, al principio no elegí a nadie, pero un niño estaba
solo y entonces decidí “adoptarlo” para jugar con él. El juego consistía en “defender”
a tu niño para que una pelota grande de jebe no le caiga, a mi parecer este
juego trataba de la protección que necesitaban los niños. Fue muy grato
compartir con él porque era muy curioso y le encantaba jugar, sin embargo, la
actividad duró muy poco pero a pesar de eso se pudo compartir experiencias con
los niños e incentivarlos a que sean mejores cada día.
Al
finalizar esto, nos tuvimos que regresar al colegio EuroAmericano, porque era
el momento de la despedida. “No hay dolor más grande que decir adiós”, y eso me
pasó, porque compartir 3 días de full actividades con personas totalmente
desconocidas y que después de compartir experiencias con ellos se conviertan en
alguien en especial para ti es porque ha ocurrido algo inolvidable, como ha
sido el InterCas para mí. Todos estábamos con el deseo que se vuelva a repetir
y no quede como un simple campamento. Porque a pesar de haber tenido pérdidas o
peleas, lo que más importante fue que se pudo compartir experiencias y
vivencias con personas diferentes a ti, y que hayas aprendido de ellos un poco
más, porque el hombre no puede vivir de su propia experiencia, sino de poder
compartirla con los demás. Una frase que me quedó del campamento fue “No
intentes ser perfecto, sino trata de dar tu 100% en cada cosa que hagas” y eso
es lo que pude experimentar con los chicos del InterCas.
Durante
el tercer día, pude evidenciar 4 objetivos CAS:
- Emprender nuevos desafíos: porque era la primera vez que realizaba una caminata a un cerro, y la de compartir con diferentes personas tres días de mi vida para ayudar, compartir y hacer feliz a los demás.
- Trabajar en colaboración de otras personas: la caminata no fue fácil, por lo que ayudar al de tu delante o al de atrás a subir, era importante para llegar a la cima como una gran comunidad.
- Mostrar perseverancia y compromiso personal en sus actividades: si bien estábamos cansados después de 2 días de trabajo, de caminar 10 min para llegar al cerro, y luego empezar a subirlo, nos tuvimos que comprometer para poder lograr nuestro objetivo como una comunidad. Y compromiso para no rendirnos a pesar de estar cansados y no tirar la toalla ante nuevos desafíos.
- Considerar la implicaciones éticas de sus acciones: cuando tuvimos que elegir a los niños para realizar la actividad, el niño no podía estar solo, así que decidí tomar una decisión y era acompañarlo para jugar con él.







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