domingo, 28 de septiembre de 2014

Bitácora 9 - Tercer Bimestre

El nuevo desafío

Una caminata, todos participamos. Un nuevo reto para acabar de la mejor forma el InterCas. Luego de tomar un desayuno y prepararnos para la caminata, nos dirigimos al colegio Villa Martha, para empezar la caminata. Todos estábamos emocionados, ya que era la última actividad que íbamos a realizar, después de estar 2 días trabajando arduamente para dar lo mejor de nosotros para los que lo iban a recibir. Ese día todos cansados, emprendimos la caminata por grupos, para poder darnos aliento en tan arduo camino, caminar por piedras, riachuelos, para llegar a la ladera del Cerro Pan de Azúcar; un cerro que es tomado como referencia para los habitantes de la zona. Este cerro, que tiene varias leyendas y mitos; era el desafío de la mañana. Comenzamos con mucha cautela, ya que la ladera era empinada, pero igual seguimos con la subida. Hubo un momento donde faltaban ánimos y nos apoyábamos para seguir subiendo, y donde era difícil subir, nos dábamos la mano para seguir subiendo como grupo y no como individuos solitarios. De esta manera llegamos a subir el cerro y el sentimiento de haberlo logrado fue emocionante, ya que era sentirse victorioso con más de 100 amigos que junto a ti llegaron a conquistar la punta del cerro. De esta manera nos tomamos varias fotos para evidenciar la hazaña que realizamos como grupo, y lo que me causó alegría es que junto a nosotros, los niños del colegio Villa Martha nos acompañaron en la subida, y al verlos decía, ellos siempre han estado acá y saben cómo manejar situaciones como esta. Por lo que al hablar con los niños, me decían que ya habían subido ese cerro varias veces, y era “fácil”. Para ellos lo era, pero para nosotros se nos convirtió en desafío, y lo cumplimos. La bajada fue más tranquila, pero igual o peor de peligrosa, porque esa parte era más empinada. Algunas personas casi se caen, pero los ayudábamos a levantarse, porque para eso están los amigos. Regresamos al colegio Villa Martha, donde a pesar del cansancio, los niños nos esperaban porque íbamos a realizar una actividad con ellos, donde cada uno tenía que elegir a un niño para jugar, al principio no elegí a nadie, pero un niño estaba solo y entonces decidí “adoptarlo” para jugar con él. El juego consistía en “defender” a tu niño para que una pelota grande de jebe no le caiga, a mi parecer este juego trataba de la protección que necesitaban los niños. Fue muy grato compartir con él porque era muy curioso y le encantaba jugar, sin embargo, la actividad duró muy poco pero a pesar de eso se pudo compartir experiencias con los niños e incentivarlos a que sean mejores cada día.

Al finalizar esto, nos tuvimos que regresar al colegio EuroAmericano, porque era el momento de la despedida. “No hay dolor más grande que decir adiós”, y eso me pasó, porque compartir 3 días de full actividades con personas totalmente desconocidas y que después de compartir experiencias con ellos se conviertan en alguien en especial para ti es porque ha ocurrido algo inolvidable, como ha sido el InterCas para mí. Todos estábamos con el deseo que se vuelva a repetir y no quede como un simple campamento. Porque a pesar de haber tenido pérdidas o peleas, lo que más importante fue que se pudo compartir experiencias y vivencias con personas diferentes a ti, y que hayas aprendido de ellos un poco más, porque el hombre no puede vivir de su propia experiencia, sino de poder compartirla con los demás. Una frase que me quedó del campamento fue “No intentes ser perfecto, sino trata de dar tu 100% en cada cosa que hagas” y eso es lo que pude experimentar con los chicos del InterCas.

Durante el tercer día, pude evidenciar 4 objetivos CAS:

  • Emprender nuevos desafíos: porque era la primera vez que realizaba una caminata a un cerro, y la de compartir con diferentes personas tres días de mi vida para ayudar, compartir y hacer feliz a los demás.
  • Trabajar en colaboración de otras personas: la caminata no fue fácil, por lo que ayudar al de tu delante o al de atrás a subir, era importante para llegar a la cima como una gran comunidad.
  • Mostrar perseverancia y compromiso personal en sus actividades: si bien estábamos cansados después de 2 días de trabajo, de caminar 10 min para llegar al cerro, y luego empezar a subirlo, nos tuvimos que comprometer para poder lograr nuestro objetivo como una comunidad. Y compromiso para no rendirnos a pesar de estar cansados y no tirar la toalla ante nuevos desafíos.
  • Considerar la implicaciones éticas de sus acciones: cuando tuvimos que elegir a los niños para realizar la actividad, el niño no podía estar solo, así que decidí tomar una decisión y era acompañarlo para jugar con él.











sábado, 13 de septiembre de 2014

Bitácora 8 - Tercer Bimestre

Bitácora 8 – Tercer Bimestre
Hoy 13/09 tuve de nuevo mi otra sesión de Ciudad de Dios en el Bimestre. Este día fue muy diferente a las demás veces que había tenido clases con los niños. En primer lugar tuve la oportunidad de apoyar a el grado de 5to y 6to grado ya que habían pocos profesores y necesitaban apoyo para la clase, ahí estuve. Luego de ayudarlos, me tocaba estar como profesor en mi salón de 1er y 2do grado. Fue una clase agotadora y sentía que no tenía las fuerzas para poder realizar la clase. En el primer turno, fue divertido poder realizar clases con personas con las que nunca había hecho clases, y también con otros niños que tampoco les había enseñado; esta vez fue un nuevo reto, porque pude hacer amistades con niños de 4to grado y también de 5to. Lo bueno de tener nuevos alumnos es que puedes compartir experiencias con ellos. Por ejemplo, con dos niñas de 4to me hablaban sobre su enamoramiento, y era divertido porque también pude hablar con ellas sobre mis experiencias. No obstante, los niños que son más grandes como los de 6to grado son muy distraídos, y algunos muy callados.
Por otro lado, en el primer turno hubo un pequeño problema que se pudo resolver con la ayuda de Piero. El salón de 4to grado se quedó sin profesores para las clases de inglés de ese turno, por lo tanto no iban a tener clases de inglés. Sin embargo, ellos se acoplaron rápidamente al salón de 5to y 6to, lo bueno es que pudieron aprender al mismo nivel que los niños más grandes, lo cual era un indicio del buen progreso en el nivel de inglés de los niños 4to grado.
El segundo turno, me resultó muy pesado, ya que me sentía cansado y no quería hacer nada. Pero tuve que dar lo mejor de mí y asumí el rol de profesor secundario de mi salón. Ayudaba a poner orden y ayudar para que los niños siguieran las indicaciones, pasaba la clase y me fui involucrando más con el tema y los niños. A la mitad de la clase, hicimos la dinámica del ratón y la ratonera, y hubo tres niños que no querían ir afuera para realizar el juego, Maria Isabel, Omar y Piero. A los dos niños no les pregunte por qué no querían ir porque habían estado muy malcriados en la clase, en cambio Maria Isabel estaba más rara de lo normal, porque ella siempre era divertida, activa y le gustaba todos los juegos que hacíamos, fui a hablar con ella y dio la sorpresa que no quería jugar con sus amigos porque había pasado algo, no me acuerdo, pero le dije: “vamos, será divertido”. Y le tomé la mano y fuimos afuera, se acopló rápidamente y la dinámica fue todo un éxito. Y a la vez logré que también se pudieran divertir a aquellos que no querían.
Por último, al finalizar nuestra sesión, pudimos ayudar al profesor Jesús Chávez a preparar una merienda para los chicos de Llanavilla, y se trabajó en equipo para preparar los

panes y servir la gaseosa. Fue un día muy ajetreado, sin embargo, me siento satisfecho de lo que he realizado hoy en la sesión de Ciudad de Dios.
Pude experimentar 4 experiencias CAS, hoy día:
·         Emprender nuevos desafíos: En la sesión, pude trabajar con niños de otras edades a los que yo estaba acostumbrado, y eso me sirvió para poder aprender de las diferentes estrategias que puedo aplicar al tratar de enseñar a niños de diferentes edades.
·         Mostrar perseverancia y compromiso personal en sus actividades: En el segundo turno me sentía muy cansado, pero a pesar de eso me di cuenta que tenía que dar lo mejor de mía a esos niños que esperaban una semana para poder volver a vernos y aprender de lo que nosotros les podamos enseñar. Yo no podía cerrarme en mis asuntos, sino que tuve que poder compartir con los niños sobre el tema que estábamos tratando.
·         Adquirir una mayor conciencia de sus propias cualidades y áreas de crecimiento: Pude darme cuenta que mi debilidad de molestarme muy rápido, lo pude convertir en una fortaleza mía al poder poner orden en clase sin tener que molestarme ni estar enfadado con los que no hacían caso. De esta manera, estar equilibrado en mis emociones podía reaccionar de buena manera con los niños.
·         Trabajar en colaboración con otras personas: Para finalizar, trabajar con personas con diferentes habilidades es poder complementarse para poder realizar un gran trabajo como es la preparación de meriendas, a pesar de ser diferentes, nos podemos ayudar con o mejor que podemos hacer.