Bitácora 8 – Tercer Bimestre
Hoy 13/09 tuve de nuevo mi otra
sesión de Ciudad de Dios en el Bimestre. Este día fue muy diferente a las demás
veces que había tenido clases con los niños. En primer lugar tuve la
oportunidad de apoyar a el grado de 5to y 6to grado ya que habían pocos
profesores y necesitaban apoyo para la clase, ahí estuve. Luego de ayudarlos,
me tocaba estar como profesor en mi salón de 1er y 2do grado. Fue una clase
agotadora y sentía que no tenía las fuerzas para poder realizar la clase. En el
primer turno, fue divertido poder realizar clases con personas con las que
nunca había hecho clases, y también con otros niños que tampoco les había enseñado;
esta vez fue un nuevo reto, porque pude hacer amistades con niños de 4to grado
y también de 5to. Lo bueno de tener nuevos alumnos es que puedes compartir
experiencias con ellos. Por ejemplo, con dos niñas de 4to me hablaban sobre su
enamoramiento, y era divertido porque también pude hablar con ellas sobre mis experiencias.
No obstante, los niños que son más grandes como los de 6to grado son muy distraídos,
y algunos muy callados.
Por otro lado, en el primer turno
hubo un pequeño problema que se pudo resolver con la ayuda de Piero. El salón
de 4to grado se quedó sin profesores para las clases de inglés de ese turno,
por lo tanto no iban a tener clases de inglés. Sin embargo, ellos se acoplaron rápidamente
al salón de 5to y 6to, lo bueno es que pudieron aprender al mismo nivel que los
niños más grandes, lo cual era un indicio del buen progreso en el nivel de
inglés de los niños 4to grado.
El segundo turno, me resultó muy
pesado, ya que me sentía cansado y no quería hacer nada. Pero tuve que dar lo
mejor de mí y asumí el rol de profesor secundario de mi salón. Ayudaba a poner
orden y ayudar para que los niños siguieran las indicaciones, pasaba la clase y
me fui involucrando más con el tema y los niños. A la mitad de la clase,
hicimos la dinámica del ratón y la ratonera, y hubo tres niños que no querían
ir afuera para realizar el juego, Maria Isabel, Omar y Piero. A los dos niños
no les pregunte por qué no querían ir porque habían estado muy malcriados en la
clase, en cambio Maria Isabel estaba más rara de lo normal, porque ella siempre
era divertida, activa y le gustaba todos los juegos que hacíamos, fui a hablar
con ella y dio la sorpresa que no quería jugar con sus amigos porque había
pasado algo, no me acuerdo, pero le dije: “vamos, será divertido”. Y le tomé la
mano y fuimos afuera, se acopló rápidamente y la dinámica fue todo un éxito. Y
a la vez logré que también se pudieran divertir a aquellos que no querían.
Por último, al finalizar nuestra
sesión, pudimos ayudar al profesor Jesús Chávez a preparar una merienda para
los chicos de Llanavilla, y se trabajó en equipo para preparar los panes y servir la gaseosa. Fue un día muy ajetreado, sin embargo, me siento satisfecho de lo que he realizado hoy en la sesión de Ciudad de Dios.
Pude experimentar 4 experiencias
CAS, hoy día:
·
Emprender nuevos desafíos: En la sesión, pude
trabajar con niños de otras edades a los que yo estaba acostumbrado, y eso me
sirvió para poder aprender de las diferentes estrategias que puedo aplicar al
tratar de enseñar a niños de diferentes edades.
·
Mostrar perseverancia y compromiso personal en
sus actividades: En el segundo turno me sentía muy cansado, pero a pesar de eso
me di cuenta que tenía que dar lo mejor de mía a esos niños que esperaban una
semana para poder volver a vernos y aprender de lo que nosotros les podamos
enseñar. Yo no podía cerrarme en mis asuntos, sino que tuve que poder compartir
con los niños sobre el tema que estábamos tratando.
·
Adquirir una mayor conciencia de sus propias
cualidades y áreas de crecimiento: Pude darme cuenta que mi debilidad de
molestarme muy rápido, lo pude convertir en una fortaleza mía al poder poner
orden en clase sin tener que molestarme ni estar enfadado con los que no hacían
caso. De esta manera, estar equilibrado en mis emociones podía reaccionar de
buena manera con los niños.
·
Trabajar en colaboración con otras personas:
Para finalizar, trabajar con personas con diferentes habilidades es poder
complementarse para poder realizar un gran trabajo como es la preparación de
meriendas, a pesar de ser diferentes, nos podemos ayudar con o mejor que
podemos hacer.

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